El “Equipo Caza Ruidos” de Audi ensaya para erradicar molestias acústicas

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El silencio vale oro. Ese dicho popular tiene un lugar privilegiado en el corazón de Eckhard Peithmann. El director del “equipo caza ruidos” de AUDI AG y sus “oyentes” son especialistas en la búsqueda y captura de crujidos, vibraciones y toda suerte de ruidos molestos en las nuevas generaciones de automóviles. Durante su desarrollo, todo Audi es sometido a un detallado análisis a lo largo de innumerables pruebas en marcha y en bancos de test, hasta que todos y cada uno de los ruidos indeseados son identificados y erradicados.

En Audi hay quien le conoce como “El Oído”. Peithmann asume su apodo con una sonrisa irónica “Para este trabajo no basta con tener un oído muy sensible. También se requiere mucha paciencia. Existen ciertos ruidos que no puedes apreciar hasta el enésimo test”. Y algunos de ellos no se oyen, sino que también se sienten. Estos son los criterios que Peithmann usa cuando selecciona su equipo de trabajo. Se trata de un equipo compuesto por ingenieros de desarrollo, de calidad, de producción y del departamento de atención al cliente. Como Peithmann dice: “es algo que no te enseñan en el colegio, ni puede aprenderse en ningún curso. Cuando se trata de paciencia, no todos tenemos el mismo aguante.”

Así es Peithmann y así lleva siendo desde hace más de 20 años. Estamos ante un ingeniero que disfruta con la música blues y que odia esas guanteras ruidosas, esos raíles de asiento fastidiosos o los plásticos que crujen.

El verdadero problema no es erradicar los ruidos inevitables, sino aquellos que se manifiestan sólo en ciertas carreteras, a una cierta temperatura o después de muchos kilómetros, que acaban con el aguante de muchos clientes.

Seguir la pista a los diferentes tipos de ruido resulta una tarea larga y agotadora. El análisis de ruidos en un modelo Audi bien puede extenderse por espacio de un año. El equipo de búsqueda de ruidos acomete pruebas sobre el terreno cada 4 ó 6 semanas. Prueban tanto en temperaturas extremas de hielo en Escandinavia como en el desierto del norte de África. Dependiendo de la complejidad de cada trabajo, los tests pueden alargarse entre 6 y 12 días.

Durante estos tests también se hacen pruebas de ruidos en carretera, pruebas de vibraciones en bancos preparados para tal fin, ensayos en cámaras climáticas, con dummies provistos de micrófonos, y se somete a los coches al banco de hidropulsos en el centro de Investigación y Calidad de Ingolstadt. Peithmann lo explica así: “El volumen de pruebas dinámicas y análisis de ruidos ha ido creciendo a lo largo de los años, al tiempo que Audi ha ido ampliando su gama de modelos, lo que significa que hay menos tiempo entre los lanzamientos de modelos.”

La explicación de por qué el equipo de especialistas en acústica de Audi va al Ártico, por ejemplo, la da Franz Lang, del departamento de Diseño y Pruebas y miembro del “Equipo Caza Ruidos”. “Las temperaturas en el Ártico en invierno alcanzan los 40º bajo cero. En esas condiciones, el plástico pierde mucha elasticidad y, consecuentemente, adquiere coeficientes de fricción diferentes. El resultado de ello es que hay más posibilidades de que se generen más ruidos.” Sin embargo, las propiedades de dichos plásticos también varían cuando son expuestos a altas temperaturas. También hay ciertos tipos de plásticos que tienden a producir distintos tipos de ruidos y chasquidos.

Sobre todo aquellas piezas móviles, como asientos, puertas, juntas o guanteras son especialmente propensas a producir este tipo de ruidos molestos. Estrujar el cuero también ocasiona molestias a los oídos de los expertos en ruidos. Todos los materiales y componentes tienen una clave de evaluación de defectos, que permite al “Equipo Caza Ruidos” realizar un análisis lo suficientemente objetivo de los diferentes sonidos molestos. No obstante hay que admitir que los análisis de ruidos llevan implícita una notable carga de subjetividad.

A pesar de las numerosas herramientas que emplean los equipos de análisis acústico de Audi, la forma en que sus integrantes acometen su trabajo tiene un marcado toque exótico. Así, no resulta extraño ver, al probar un automóvil, a un experto en acústica “tirado” en el maletero, simplemente “con sus orejas abiertas”, surcando pistas bacheadas, soportando temperaturas mínimas y sometido a las más variopintas condiciones. Tampoco es raro que el probador se ubique en el asiento del copiloto, con la cabeza en el espacio de los pies y las piernas precariamente extendidas hacia las plazas traseras, para escuchar ruidos de dentro del habitáculo. Lang lo resume señalando que “nos arrastramos por todos los recovecos de la carrocería del coche.” Sin embargo, para que la seguridad esté garantizada en su labor, estas pruebas dinámicas no se llevan a cabo en vías públicas, sino en circuitos cerrados preparados para tal fin.

Mientras algunos ruidos molestos se localizan con cierta facilidad, en otros casos el equipo tiene que seguir el método de la eliminación. Se van quitando componentes del coche hasta que el ruido desaparece y se identifica al “culpable”. Se depende mucho de un oído fino, de la sensibilidad, la paciencia y, no menos importante, de la experiencia del “Equipo Caza Ruidos”. Peithmann lo resume así: “Cuando desaparecen los ruidos más ostensibles van surgiendo las fuentes de ruido menores que no habíamos identificado antes”.

En un coche existen numerosas áreas y motivos de formación de ruidos no deseados. El revestimiento del techo puede producirlos al rozar con el de los pilares, la palanca reguladora de la altura del asiento puede rozar con el revestimiento lateral del mismo, los interruptores eléctricos pueden golpear contra sus embellecedores o el cristal del tablero de instrumentos puede vibrar y emitir ruido. Seguramente no habrá nada que el “equipo caza ruidos” no haya oído antes.

A lo largo de años de existencia, el equipo ha recopilado un auténtico catálogo de ruidos, que puede consultarse en la Intranet de Audi como parte del programa de formación. Les sirve como base a los ingenieros de Audi a la hora de desarrollar un modelo nuevo, para poder evitar diseños con potencial de producir ruidos no deseados ya en la fase inicial de sus proyectos. Los expertos pueden, incluso, identificar ciertas fuentes de ruido consultando el diseño del modelo digital en la pantalla del ordenador, mucho antes de que el material en cuestión llegara a crujir, vibrar o chirriar. “Algunos diseños y ciertas combinaciones de materiales pueden, así, descartarse inmediatamente, con sólo mirar a los datos del programa de diseño por ordenador CAD”, asegura Peithmann.

No obstante, llegados a este punto, conviene dejar claro que no es posible elaborar un “análisis detallado de ruidos” para un coche con la ayuda de la simulación por ordenador. “Ese grado de simulación no resulta fiable, sobre todo en casos como el relativo al comportamiento de ciertos materiales cuando se exponen a la influencia de temperaturas extremas”, explica Lang. De modo que todas las pruebas y ensayos utilizando la tecnología disponible y, muy importante, los sensibles oídos del “equipo caza ruidos”, conservarán su importante papel en el futuro para garantizar la elevada calidad acústica de todos los modelos Audi.

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