PRUEBA DINÁMICA: Ford Focus ST

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Se trata de un compacto de 3 puertas que pone ante nuestros ojos una línea agresiva y más deportiva que el resto de la gama Focus.

Una pinta muy “gorda”

Visto de lado podemos observar sus pasos de rueda sobredimensionados, sus llantas de 18″ de 5 palos con neumáticos 225/40 y las taloneras, elementos todos estos que confieren un ambiente muy racing antes de abrir las puertas. Mide 4,36 metros de largo (2 cm. más que el Focus convencional), 1,84 metros de ancho y 1,49 de alto

En el frontal destaca el paragolpes con sus tomas de aire más grandes, mientras que el protagonismo en la parte trasera es de la doble salida del escape (una a cada extremo) y el spoiler situado sobre el techo. Tanto en el frontal como en la trasera embellecedores de aluminio que enmarcan los antinieblas. El color blanco de nuestra unidad de pruebas es muy bonito y elegante, a la vez que no resulta muy llamativo y puede pasar como un Focus normal y corriente ante los ojos de los enemigos de lo ajeno.

El Focus ST por dentro

Al meternos en el habitáculo nos esperabamos encontrar un ambiente más racing (pero sin llegar a los límites casi tuning de su antecesor, el Focus RS), aunque esto no quiera decir que no los vayamos a encontrar.

El volante de tres radios es específico de esta versión ST, como también lo son los siempre útiles indicadores adicionales de presión de turbo, presión y temperatura de aceite que encontramos en la parte superior central del salpicadero, marca de la casa en las versiones más deportivas de su compacto (léase Escort Cosworth y el antíguo Focus RS). El pedalier de aluminio otra concesión racing al interior.

Los acabados del salpicadero son de bastante buena calidad que emiten solidez, encontrando bastantes plásticos blandos en él. El mismo tiene un diseño bastante sobrio en el que lo único que destaca son los tres relojes mencionados con anterioridad.

El tacto de los botones es también muy bueno y solo echamos en falta un tacto más “sólido” al accionamiento de las palancas, de las cuales, la que acciona el sistema de audio y el V2C queda un poco oculta y fuera del alcance de nuestra mano izquierda.

Los asientos firmados por Recaro que montaba nuestra unidad de pruebas (en cuero, que es opcional) solo pueden merecer el calificativo de excelentes. Recogen inmaculadamente el cuerpo y no permiten que se mueva ni uno solo de nuestros músculos mientras abordamos una curva tras otra. Poseen multitud de reglajes, incluido el reglaje lumbar, que harán que encontrar la posición idonea para pilotar sea un juego de niños. El único pero viene del reglaje en altura que su posición más baja sigue siendo alta para practicar una conducción deportiva, circunstancia común a todos los modelos de Ford que hemos probado.

En la parte delantera se viaja con espacio, mientras que en la parte trasera tres adultos pueden viajar sin muchos problemas. El maletero cubica 385 litros y tiene unas formas bastante regulares. Su boca de acceso es grande y cabe perfectamente el equipaje de tres adultos para un viaje de fin de semana.

La “chispa” del Focus ST

El motor es el que se dió a conocer en la última renovación de los Volvo S40/V40. Se trata de un 5 cilindros de 2.500 cc que otorga 225 CV (5 más que en los Volvo) a 6.000 rpm, con un par de 320 Nm que se mantiene estable ni más ni menos que desde las 1.600 rpm hasta las 4.000 rpm, lo que le hace un motor muy agradable de utilizar.

Es un motor que responde desde abajo, y cuando llegan las 2.000 rpm casi se destapa el tarro de las esencias, pues justo a 4.200 rpm se abre por completo la tapa del tarro y mete el estirón final que se prolonga hasta un poco pasadas las 6.000 rpm, deleitándonos así con una patada que nos mete hasta el fondo del respaldo del asiento. Su velocidad máxima oficial 241 km/h y hace el 0-100 en 6,8 segundos, una cifra muy buena si la comparamos con rivales de su nivel de potencia.

El sonido y acústica del motor es punto y aparte. Sus cinco cilindros le otorgan un sonido entre bronco y metálico que nos hizo ponernos los pelos de punta tras haber recorrido con él menos de 500 metros. Es un sonido que se mete bastante en el habitáculo…pero ¡que delicia! Por el escape también “emana” ese sonido glorioso que permite que no seamos egoistas y dejemos disfrutar a los viandantes del sonido del motor…y de los petardeos.

Otro “elemento” sonoro es la válvula de recirculación del turbo, que a poco que soltemos el acelerador tras una fuerte aceleración nos hará sentir como Marcus Gronholm por los tramos de cualquier rallye del Mundial.

Para cualquier apasionado de los rallyes, este Focus ST es un auténtico regalo para los sentidos, especialmente el del oído.

Al volante

Metidos en faena por ciudad el Focus ST es un coche agradable de conducir debido a su alto par a bajas vueltas que hace innecesario circular alto de vueltas, aunque tendremos que tener cuidado de no dar rienda suelta al acelerador más de la cuenta, pues la matrícula trasera del coche que nos precede se acercará más rápido de lo esperado…y es dificil contener al pie derecho.

Cuando nos metimos en su terreno natural, las carreteras con curvas, nos llevamos una pequeña decepción: tras haber probado el Fiesta ST, y habiendo puesto este el listón muy alto en comportamiento, esperabamos por lo menos el mismo comportamiento en el Focus ST pero no lo hallamos, puesto que es más blando de suspensión que el Fiesta.

El coche se mete muy bien en toda clase de giros, pero inclina la carrocería más de lo esperado, resultando un poco menos ágil que el Fiesta. Lo bueno que tiene es que es muy noble y cuando el coche desliza al límite lo hace por igual tanto del tren trasero como del delantero. Aún así, el comportamiento satisfará a los amantes de las sensaciones deportivas, ya que pese a no ser tan radical como la antes mencionada versión “RS”, tampoco es tan delicado de pilotar como aquel.

Los frenos tienen un tacto que permite dosificar muy bien las frenadas y están a la altura de lo esperado, respondiendo muy bien incluso tras llevarse una buena paliza. La caja de cambios es de 6 velocidades, con una palanca con recorridos cortos y muy precisos que acompañan cuando queremos sacarle la quitaesencia al Focus ST. Los desarrollos están muy bien elegidos, con relación acorde al temperamento deportivo de este coche.

Resumiendo

El precio del coche es de 25.890 €, lo que no está nada mal teniendo en cuenta su equipamiento y su caracter deportivo, situándose como uno de los más baratos de su entorno de potencia. Ahora bien, por un poco más tenemos el Mazda3 MPS que cuenta con un motor de 260 CV y de consumos algo inferiores al Focus ST, lo que hace que haya que pensarse un poco más la compra del Focus si no es por cuestiones estéticas. Visitar concesionarios nos sacará de dudas.

DESTACABLE

– Sonido del motor y escape
– Sujección Asientos
– Respuesta del motor

MEJORABLE

– Consumos
– Suspensión algo blanda en conducción deportiva
– Detalles racing

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